Hace un momento veía la película de “Get Real” y ha habido una espécie de discurso que me ha hecho recapacitar.
Mucha gente GLBT se tiene que esconder de la sociedad por miedo a la no aceptación. Eso reflejado en la infancia y adolescencia supone un grave revés. Y eso teniendo en cuenta que hablamos de cuando ya has aberiguado que lo que te pasaba era que eras homosexual.
Primero te pregunta tu familia que chica te gusta. Debes pensar en alguna, la que sea porque se presupone la heterosexualidad de las personas. Si no dices nada o lo evitas te acaban relacionando automáticamente con cualquier chica que te vean (porque una amistad chica-chico según su mentalidad no existe). Automáticamente y sin saberlo pasas a engrosar la lista de mentirosos y falsos de la sociedad. La gente se ha inventado una falsedad que debes mantener porque es “lo normal”.
En el colegio todo son más mentiras. Acabas haciendote un experto en inventarte argumentos de porque no te lías con esa o con aquella otra. Te sientes incómodo de tantas preguntas y acabas relacionandote más con tus amigas. Temes una erección o cualquier signo que revele que eres diferente.
Se supone que todos son heterosexuales y tu no vas a ser menos. Si ya se meten y te pegan por ser “empollón”, “cuatro-ojos” o “gordo” te imaginas de todo. Acabas conviviendo con total normalidad con la mentira y el miedo.
Acabas aborreciendo dentro de ti mismo tu existencia y lugar. Te vuelves amargo y falso evitando cualquier síntoma de felicidad. Temes relacionarte con los demás. Temes al mundo.
Retornas al mundo como una espécie de autómata. Te tornas un cuerpo sin alma confiado de la realidad y apenado de la sutileza.
Tu amargura se va enalteciendo y llegas al punto de querer acabar con todo. Acabas conviviendo siempre al límite de la decisión y rebocandola con sucedaneos de libertad y felicidad que te hagan seguir…